Lo que deben aprender los marketers sobre la campaña de Gillette

La campaña ya tiene cerca de 17 mil reproducciones en YouTube.

La reciente publicidad de la compañía de hojas de afeitar Gillette está dando mucho de qué hablar. El comercial habla sobre temas cruciales como el bullying, la masculinidad tóxica y el movimiento #MeToo. Este último, es el que ha puesto en entredicho el concepto de masculinidad o hiper-masculinidad (ese que resalta el dominio, la insensibilidad de los hombres y todo tipo de violencia) concebido a partir de la publicidad.

Tomar decisiones

Ante situaciones como las de Gillette, se recomienda que las marcas entiendan los cambios sociales que se viven en la actualidad. La tarea no es sencilla, pues deben tener muy claro cómo representar la masculinidad en los comerciales sin dañar susceptibilidades.

Para ello hay dos rutas: publicidad saneada, esa que no generaliza y es inclusiva, mientras que la otra, es tomar una postura firme, por encima de la lucha a la que ésta se puede enfrentar.

El marketing y las marcas juegan un papel importante en la generación de contenido, deben promover mensajes de inclusión y una versión más compleja de la masculinidad. Para vender deben centrarse en las similitudes de los géneros y no en las diferencias.

La publicidad debe apostar por una masculinidad diversificada; recordar que los músculos y los superhéroes son estereotipos que no representan al hombre común.

Actualmente We Believe: The best men can be está en una encrucijada, aunque es muy probable que ese era el objetivo, quizá por eso el comercial ya cuenta con casi 17 mil reproducciones.

Este caso es un recordatorio para que las marcas tomen decisiones, o están adentro o afuera, y sobre todo, estar preparadas para el contragolpe.

Con información de Ad Week

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